Si hay algo que me fascina es la abstracción mental.
No comprendo (y tampoco me preocupo mucho por entenderlo), disfruto mucho de aquellas personas que tienen la capacidad de abstraerte de tiempo, espacio y lugar. Claro, me refiero a no prestar atención a la hora, al día, la lugar o al destino.
Estos momentos resultan ser los que más me llenan, además, estos momentos son en los que me encuentro más en armonía conmigo mismo y más en sincronía con la/s otra persona/s, siento que entendiera el significado de la vida, como si un ente superior me dijera "si nene, de esto se trata, viste?"
Generalmente resultan ser cosas simples, no son grandes hazañas, ni momentos que resulten extraordinarios, pero esa abstracción que lo rodea lo hace único e irrepetible.
Ahora mismo me acuerdo del año pasado, no recuerdo que día era, tampoco la hora, el lugar sí: era Mar de Ajo en las vacaciones. Sería tardecita porque la playa estaba casi vacía, esperamos a que se vaciará para poder jugar al fútbol, toda gente grande y adulta jugando al fútbol como nenes chapoteando en el agua, compitiendo, insultando, riendo, gritando, éramos 7 y solo uno de ellos es amigo mío pero ese momento para mí fue único, no sé cuánto duró, pero lo que duró fue algo increíble, y hubo unanimidad, estábamos todos excitados por el momento que acabábamos de presenciar.
Me gusta esta sensación y sobretodo en la mujer, aquella que tiene el poder de sacarte la cabeza del cuerpo, ponértela en otro plano o dimensión y hacerte navegar en la inmensidad del limbo. Es que a veces uno transita los pasillos de este laberinto tratando de encontrar la salida, y a veces no, a veces está bueno encontrar un recoveco nuevo y a veces de tanto caminar y recorrer está bueno ir para donde lo lleva el viento.
Puede que sea la desesperanza de no encontrar la salida, de no salir jamás, entonces uno empieza a conformarse con la felicidad que le propone el laberinto mismo, porque el laberinto puede ser cerrado y limitado pero es un lugar iluminado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario