Si en algo soy bueno es en preguntar esas cosas que poca gente se pregunta y nadie les interesa la respuesta.
Me parece una buena idea para una entrada, las iré enumerando a medida que vayan surgiendo.
- ¿Por qué la gente ofrece un vaso con agua cuando estás llorando?
Apacigua el dolor? reconforta? te repone? qué hace creer a la gente que cuando estás llorando lo que necesitás es, justamente, un vaso con agua? tal vez la gente piense que uno puede morir deshidratado por llorar. Nunca entendí la relación, ustedes cuando lloran les viene bien un vaso con agua? tal vez sea yo el problema.
Y a veces me molesta que no se respete el silencio. No siempre se puede decir algo, no siempre existe una palabra que comunique algo, no hay que esforzarse en encontrar una palabra porque a muchísimas cosas no se responde con palabras. Por esto rescato el talento del escritor, del poeta. Esa difícil tarea de expresar con palabras una sensación, una situación, buscando en los recovecos del diccionario, ahondando en lo más profundo de su ser para poder transmitir, traducir ese sentimiento por medio de palabras.
No desestimemos el silencio, muchas veces será la mejor respuesta, la más sincera y espontánea que uno puede tener.
lunes, 22 de septiembre de 2014
jueves, 21 de agosto de 2014
El nuevo primer paso
Uno siempre se prepara para cumplir objetivos, alcanzar metas. Los objetivos que más te llenan son los más complicados de lograr, uno en su afán de alcanzar la plenitud va dando pasos, va avanzando, se va cayendo, tal vez se retrocede pero siempre con la vista puesta en lo que se quiere alcanzar. A veces ni siquiera se sabe que se quiere pero uno camina y mira para adelante, parece ser un acto reflejo en la mayoría de las personas.
Sabemos lo doloroso que es el proceso, lo que cuesta, sobretodo en la adolescencia cuando los fracasos tienen otro impacto, tal vez porque son los primeros fracasos de nuestras vidas. Tal vez.
¿De qué va la vida si no es para ser feliz? tan simple como eso y con la certeza de que en eso fallé más de chico, demasiados objetivos que honestamente no me hacían feliz, es más, varios de ellos me hacían infeliz. Uno puede torcer eso, puede reacomodarlos y encontrar de nuevo el rumbo, cada uno sabe que es lo que quiere y necesita para ser feliz, si no lo sabés con el tiempo lo sabrás, si no tenés idea abrí la cabeza, viajá, leé, reí, emocionate, conocé personas, has amistades y ahí si, no tengo dudas de que lo sabrás.
Durante los años uno va conociendo, aprendiendo y desarrollando mecanismos para alcanzar estos objetivos y se falla, mucho. La prueba-error sigue siendo uno de los mecanismos más infalibles en pos de conseguir el éxito.
Uno anhela el éxito, irremediablemente lo espera porque por suerte existe la esperanza que dicen que es lo último que se pierde, hasta que llega. Está ahí, en tus manos, lográs una desbordante felicidad... ¿y después que sigue? claro, pregunto ¿y ahora qué hago? resulta que me había preparado mentalmente mucho tiempo para conseguir algo, que luego al conseguirlo no sé que hacer. Tanto tiempo invertido en alcanzar mi objetivo y tan poco tiempo invertido en saber que se debe hacer con esto.
Llegué a la puerta, la supe abrir y ahora se me abrió un mundo nuevo del cual no tenía idea. Una vez adentro de este nuevo lugar y cerrada la puerta, me paró y observo detalladamente la inmensidad que se me presenta, la inmensidad es tal que apenas se puede divisar el horizonte. Trato de normalizar la respiración y de sentir el aire, el cual inexplicablemente se siente más puro y más liviano. Las pulsaciones se empiezan a normalizar con el correr de los segundos, el lugar empieza a gustarme y a brindarme seguridad (a diferencia del lugar anterior). Me tomo unos segundos más de descanso porque ahora, en este momento, siento que el tiempo me sobra y puedo darme este lujo. Trato de encontrar una dirección, como no diviso nada en particular y el lugar me parece igual en toda su extensión me decido por ir en contra del viento, siempre me gustó sentir el viento en la cara.
Bienvenido primer paso nuevamente.
Sabemos lo doloroso que es el proceso, lo que cuesta, sobretodo en la adolescencia cuando los fracasos tienen otro impacto, tal vez porque son los primeros fracasos de nuestras vidas. Tal vez.
¿De qué va la vida si no es para ser feliz? tan simple como eso y con la certeza de que en eso fallé más de chico, demasiados objetivos que honestamente no me hacían feliz, es más, varios de ellos me hacían infeliz. Uno puede torcer eso, puede reacomodarlos y encontrar de nuevo el rumbo, cada uno sabe que es lo que quiere y necesita para ser feliz, si no lo sabés con el tiempo lo sabrás, si no tenés idea abrí la cabeza, viajá, leé, reí, emocionate, conocé personas, has amistades y ahí si, no tengo dudas de que lo sabrás.
Durante los años uno va conociendo, aprendiendo y desarrollando mecanismos para alcanzar estos objetivos y se falla, mucho. La prueba-error sigue siendo uno de los mecanismos más infalibles en pos de conseguir el éxito.
Uno anhela el éxito, irremediablemente lo espera porque por suerte existe la esperanza que dicen que es lo último que se pierde, hasta que llega. Está ahí, en tus manos, lográs una desbordante felicidad... ¿y después que sigue? claro, pregunto ¿y ahora qué hago? resulta que me había preparado mentalmente mucho tiempo para conseguir algo, que luego al conseguirlo no sé que hacer. Tanto tiempo invertido en alcanzar mi objetivo y tan poco tiempo invertido en saber que se debe hacer con esto.
Llegué a la puerta, la supe abrir y ahora se me abrió un mundo nuevo del cual no tenía idea. Una vez adentro de este nuevo lugar y cerrada la puerta, me paró y observo detalladamente la inmensidad que se me presenta, la inmensidad es tal que apenas se puede divisar el horizonte. Trato de normalizar la respiración y de sentir el aire, el cual inexplicablemente se siente más puro y más liviano. Las pulsaciones se empiezan a normalizar con el correr de los segundos, el lugar empieza a gustarme y a brindarme seguridad (a diferencia del lugar anterior). Me tomo unos segundos más de descanso porque ahora, en este momento, siento que el tiempo me sobra y puedo darme este lujo. Trato de encontrar una dirección, como no diviso nada en particular y el lugar me parece igual en toda su extensión me decido por ir en contra del viento, siempre me gustó sentir el viento en la cara.
Bienvenido primer paso nuevamente.
lunes, 11 de agosto de 2014
Fuego fuimos, fuego somos y fuego seremos.
¿Y ahora?
¿Y ahora qué hacemos?
¿Y ahora qué hacemos cuando creemos tener todas las respuestas?
Repasamos el libreto, una vez y otra vez, lo releemos pero no ocurre nada. La magia deja de existir cuando más se la necesita. Esto no estaba planeado, no lo esperaba. Definitivamente no estaba planeado.
Muchas preguntas nuevas, no hay respuestas al alcance, mil pensamientos en una nebulosa y una sola certeza: el desconcierto.
Hay que tener mucho cuidado con lo que querés y soñás, tal vez mañana se te cumpla y no sabrás como reaccionar.
Es un golpe que va derecho y sin escala a lo más profundo, todo ese mecanismo que desarrollaste durante mucho tiempo se desmorona, encontraste un ser superior. Uno que está hecho para quebrantar tu voluntad, como si ese fuera su objetivo: desequilibrarte. Cada palabra, cada paso, cada mirada, cada roce vulnera... te arde, te quema.
Todos tus miedos se juntan para sonreirte y coquetearte, se ven tan tentadores.
El deseo de libertad es muy fuerte, el autocontrol sirve solo para cosas las cuales sabemos el impacto y ¿cuándo no sabemos a lo que nos enfrentamos y el deseo es irrefenable? ¿para qué se vive? ¿para autocontrolarse?
Si del fuego viniste, con fuego te vas a ir, eso no lo vas a poder cambiar, pobre de tí si lo haces.
Vi algo en vos, no sabía que era pero tenía curiosidad, y de repente me di cuenta, estaba ahí, delante de mi nariz, era muy fácil... tenés lo mismo que yo: fuego.
De la ceniza renace el ave fénix y de la húmedad de un beso puede renacer el fuego.
¿Y ahora qué hacemos?
¿Y ahora qué hacemos cuando creemos tener todas las respuestas?
Repasamos el libreto, una vez y otra vez, lo releemos pero no ocurre nada. La magia deja de existir cuando más se la necesita. Esto no estaba planeado, no lo esperaba. Definitivamente no estaba planeado.
Muchas preguntas nuevas, no hay respuestas al alcance, mil pensamientos en una nebulosa y una sola certeza: el desconcierto.
Hay que tener mucho cuidado con lo que querés y soñás, tal vez mañana se te cumpla y no sabrás como reaccionar.
Es un golpe que va derecho y sin escala a lo más profundo, todo ese mecanismo que desarrollaste durante mucho tiempo se desmorona, encontraste un ser superior. Uno que está hecho para quebrantar tu voluntad, como si ese fuera su objetivo: desequilibrarte. Cada palabra, cada paso, cada mirada, cada roce vulnera... te arde, te quema.
Todos tus miedos se juntan para sonreirte y coquetearte, se ven tan tentadores.
El deseo de libertad es muy fuerte, el autocontrol sirve solo para cosas las cuales sabemos el impacto y ¿cuándo no sabemos a lo que nos enfrentamos y el deseo es irrefenable? ¿para qué se vive? ¿para autocontrolarse?
Si del fuego viniste, con fuego te vas a ir, eso no lo vas a poder cambiar, pobre de tí si lo haces.
Vi algo en vos, no sabía que era pero tenía curiosidad, y de repente me di cuenta, estaba ahí, delante de mi nariz, era muy fácil... tenés lo mismo que yo: fuego.
De la ceniza renace el ave fénix y de la húmedad de un beso puede renacer el fuego.
martes, 29 de julio de 2014
De verdad
"A mí me gusta comer de verdad, beber de verdad, besar de verdad, enamorarme de verdad y cuándo ponés tanto en todas esas cosas lo más normal es que salgas lleno de cicatrices."
domingo, 27 de julio de 2014
¿Qué pasó?
Han pasado 3 años desde la última entrada.
¿Se podría catalogar como fracaso mi intento de blog? tal vez si, aunque no fue por falta de creatividad, escribí varias cosas durante este tiempo que no he publicado por cuestiones personales.
Hoy leí un blog y recordé el mío, y decidí, porque no (intentar) darle un poco más de vida.
Si de algo me sirvieron estos tres años fue para entender porque no puedo plasmar una idea en un escrito y es simplemente sentir que no estoy a la altura de las circunstancias. Y no es solamente con la escritura, pero hablar de eso sería meterse en otro tema.
Cada entrada que escribía tenía que releerla muchas veces, arreglarla, cambiar ideas, párrafos. No me gustaba, no quedaba como quería, le faltaba detalles, le faltaba más verborrea, siempre había algo que no me gustaba. Cuando finalmente quedaba, lo volvía a leer y otra vez lo mismo: no me convencía del todo.
Comencé a pasar más tiempo corrigiendo que escribiendo y no era el objetivo que yo tenía para el blog. Quedaron muchísimas entradas escritas sin ser publicadas.
Durante este tiempo opté por un método sumamente efectivo y consiste en escribir cuando siento que tengo que escribir. No importa de que tema, no importa el objetivo, tal vez era simple una reflexión, tal vez era un cuento, eran 10 minutos de absoluta espontaneidad y cuando comenzaba a pensar demasiado simplemente guardaba el texto y lo cerraba. No había segundas lecturas, correcciones, nada. Así fui guardando un montón de cosas.
Hace un tiempo abrí esa carpeta personal y encontré muchas textos de diversos temas y me
Mi idea para esta parte del blog será eso, escribir sin corregir, sin releer, sin el stress de sentir que no estoy a la altura.
Tema: Henry Saiz - Of Muses And Slaves
¿Se podría catalogar como fracaso mi intento de blog? tal vez si, aunque no fue por falta de creatividad, escribí varias cosas durante este tiempo que no he publicado por cuestiones personales.
Hoy leí un blog y recordé el mío, y decidí, porque no (intentar) darle un poco más de vida.
Si de algo me sirvieron estos tres años fue para entender porque no puedo plasmar una idea en un escrito y es simplemente sentir que no estoy a la altura de las circunstancias. Y no es solamente con la escritura, pero hablar de eso sería meterse en otro tema.
Cada entrada que escribía tenía que releerla muchas veces, arreglarla, cambiar ideas, párrafos. No me gustaba, no quedaba como quería, le faltaba detalles, le faltaba más verborrea, siempre había algo que no me gustaba. Cuando finalmente quedaba, lo volvía a leer y otra vez lo mismo: no me convencía del todo.
Comencé a pasar más tiempo corrigiendo que escribiendo y no era el objetivo que yo tenía para el blog. Quedaron muchísimas entradas escritas sin ser publicadas.
Durante este tiempo opté por un método sumamente efectivo y consiste en escribir cuando siento que tengo que escribir. No importa de que tema, no importa el objetivo, tal vez era simple una reflexión, tal vez era un cuento, eran 10 minutos de absoluta espontaneidad y cuando comenzaba a pensar demasiado simplemente guardaba el texto y lo cerraba. No había segundas lecturas, correcciones, nada. Así fui guardando un montón de cosas.
Hace un tiempo abrí esa carpeta personal y encontré muchas textos de diversos temas y me
Mi idea para esta parte del blog será eso, escribir sin corregir, sin releer, sin el stress de sentir que no estoy a la altura.
Tema: Henry Saiz - Of Muses And Slaves
lunes, 27 de junio de 2011
Una Pasión
Cuando uno piensa en pasión se le vienen varias definiciones a la cabeza o varias palabras sueltas que armadas engloban más o menos un mismo concepto, sin embargo, cuando uno busca la definición en el diccionario se encuentra con algo distinto (por lo menos a lo que yo pensaba). En una de las varias acepciones de la palabra nos encontramos con esto:
Pasión: padecimiento, sufrimiento.
De acuerdo a esta definición no hay palabra que represente de mejor forma lo que siento por River hoy.
Con el resultado puesto es muy fácil hablar, señalar, lo que generalmente se dice "hacer leña del árbol caído".
Si me propusiese hablar habría mucho para decir, si me propusiese buscar culpables habría muchos a quien culpar, pero muchísimos y no son los jugadores precisamente (hoy objetivamente estoy seguro de esto), aunque hayan sumado a la causa considero que fue fruto del entorno que los fue llevando por ese camino.
Lo que me propongo es más complicado aún, y es trasmitir mi sentimiento de pasión que lejos está de algún atisbo de violencia o vandalismo.
La pasión tiene de irracional, tiene mucho de irracionalidad... si uno analiza friamente llega al punto de partida que el deporte es "22 jugadores atrás de una pelota", no es un pensamiento equivocado, en lo absoluto, solo es otra prisma de donde se mira a este deporte. Los sentimientos no tienen nada que ver con la racionalidad, es nuestra otra mitad, la mitad que se rige bajo las sensaciones y tiene la misma importancia que la que se rige usando la razón. Ni una, ni la otra es más o menos importante, hay que saber convivir con ambas interactuando una con la otra de la forma más sana posible.
El ser humano siente, tiene sentimientos, es un ser plagado de emociones, ama, odia, está alegre, está triste, cada uno a su forma pero TODOS sienten.
Partiendo de esto es entendible que sufra por ciertas cosas, algunos se apasionan en sus relaciones, otros con su trabajo, o con sus hobbies... y otros por el fútbol.
¿Por qué te apasiona un simple equipo de fútbol?
Es una pregunta que no se puede responder, y no está asociado a ninguna religión, estilo de vida, status social ni el coeficiente intelectual de la persona. Yo te pregunto ¿Por qué amas a tu pareja? ¿Por qué amas tu hobbie, tu mascota? El motor de los sentimientos no tiene una explicación, no se basa en una razón.
Yo soy de River, toda mi flia es de Boca, mi viejo es de River pero por el mero hecho de ser un club... en mi casa nadie es un apasionado del fútbol, pero el resto de mi familia si, todos los apasionados son de Boca... entonces ¿Por qué elegí ser de River cuando toda mi flia es de Boca? Fui el primer nieto y le salió "gallina" a los abuelos, a los tíos, a los padrinos, todos muy futboleros... debe haber sido algo terrible para ellos ahora que pienso. Mis viejos me dicen que un vecino por aquel tiempo me persuadió de ser hincha de River... pero ¡Vamos!, ¿un vecino tiene más peso que los abuelos, tíos, padrinos? no lo creo.
Cada superclásico perdido era superar la cargada de una familia entera, y solo tenía 6, 7 años, no tenía la verborrea o la capacidad linguística para poder defenderme... pfff... que chinches me agarraba, que mal que la pasaba, lloraba mucho, llegaba al punto de odiarlos y eso que era mi propia familia y los quería mucho, pero en ese momento los odiaba y les deseaba lo peor. Y siempre me ponían a prueba "¿Todavía seguís siendo hincha de River?" como si fuese a cambiar, como si fuese una elección de vida, parecía que cada desgracia que pasaba era una prueba más de mi fidelidad hacia River. Nunca dudé... y me sorprende porque debe ser con lo único que nunca dudé en mi vida.
Llegué a un punto que esto se volvió insostenible, dejar de vivir por un partido, amargarme por un partido no tenía sentido, empezaba a crecer, me volví adolescente y con eso venían problemas cotidianos de la madurez, no tenía suficiente estabilidad emocional como para soportar lo de River, sumado a un fútbol en decadencia, jugadores sin amor a la camiseta, dirigentes que solo querían llenarle los bolsillos de dinero, decidí que era correcto alejarme de eso por un tiempo... me hacía mal, la pasaba más mal que bien, era un padecimiento constante. No quería pero tuve que aceptarlo, cada Domingo era gritar, amargarme, impotencia... mucha impotencia, admito que hice varios intentos, dije "es el último partido que miro" y al otro Domingo estaba pasando nuevamente por lo mismo, como aquellas personas que no pueden dejar sus relaciones amorosas enfermizas... era algo similar.
Uno puede alejarse todo lo que quiera, el tiempo que quiera, pero el sentimiento no se va... eso es lo grandioso de la parte sensitiva en nosotros, no se puede medir, es intangible e indefinible y no hay recetas "razonables" para mitigar ese sentimiento. Fue así que volví a River, y volvió todo de nuevo, penurias, alegrías y la impotencia... como la que siento ahora en su máximo esplendor.
¿Cuál es el sentido de todo esto si al final uno se siente tan mal?
De la misma forma en que una derrota puede ser una tristeza absoluta una victoria es una alegría inmensa... la felicidad en ese momento, esos segundos orgásmicos en los que se grita un gol no tiene comparación. Es algo único.
Sinceramente no tengo nada para decir en cuanto a los futbolístico y social, me agobió tanto todo que no voy a decir nada, tampoco quiero caer en la mediocridad de los que hablan con el diario del día después debajo del brazo. Hoy todos saben, hoy todos tienen la receta para haber evitado el descenso y... no me sirve, no sirve para nada, porque, además, con muy poco River no se hubiese ido al descenso y todo esto que escribo no existiría.
Hoy siento tristeza, impotencia y tal vez un poco de bronca, aunque la verdad no tengo ganas ni fuerza de estar enojado. Tampoco me impide vivir, el llorar no te hace más hincha, putear tampoco. Sigo haciendo las demás cosas que acostumbro hacer, pero eso está presente, y tal vez siempre lo esté. River es una parte de mi vida, siempre lo será... pero SOLO es una parte, importante, pero una parte al fin y tengo que seguir viviendo y conviviendo con el resto de las cosas. Seguramente no me afecte de la misma forma en que afecta el día después de lo ocurrido (hoy), va a disminuír con el tiempo, pero va a ser algo que NUNCA va a desaparecer y eso denlo por hecho, lo que pasó ayer es una herida directa al corazón, va a tardar en curarse, pero va a quedar una cicatriz.
Después las cargadas, las cosas que se digan… me tiene sin el más mínimo cuidado, hace tiempo que dejó importarme lo que diga la gente, sobretodo la del entorno futbolero, el argentino es DT, con su asquerosa y vanidosa verborrea, por lo tanto no me interesa lo que diga una manga de charlatanes que tienen mucho de bla, bla y poco de conocimiento y lectura de este deporte.
El hecho de ver a River, MI River, en esta situación es lo único que me pesa.
Si alcancé a trasmitirles algo, aunque sea una mínima parte de una de mis pasiones, entonces si me doy por satisfecho. Si no lamento no haber expresado con palabras lo que siento con el corazón.
jueves, 7 de octubre de 2010
El caminante y su sombra
Tercera entrada… sinceramente no era lo que tenía en mente, lo que tenía en mente era completamente distinto pero mi falta de idea y claridad mental para terminar las cosas, en este caso el texto, hicieron que lo termine dejando… por lo menos hasta encontrarle la vuelta, una resolución al menos decente, que no creo que nunca llegue, les soy sincero.
¿Y ahora qué hago? ¿Qué escribo? ¿Qué pongo? ¿Ya a la tercera entrada me quedo sin ideas? Sería lamentable y ridículo… ¿Para esto quería el blog? Claro que no, puse un freno al atosigamiento mental que me generaba a mí mismo y me puse a recordar textos, partes de libros que leí, algunos que los llevo conmigo a todas partes, no el libro físico sino lo que me quiso trasmitir o por lo menos interpreté, se entiende, son libros que marcan o que me resultaron extremadamente interesantes. Ahí encontré un resguardo para esta tercer entrada.
Les presento a Nietzsche, no será la única vez que lo cite y estoy absolutamente seguro. Es un fragmento de “El caminante y su sombra” un libro muy interesante, pero agarrar esta clase de libros, filosofía en general, de la nada puede resultar chocante…. mucho más si se lee a este personaje. No es una persona alegre, tampoco da la imagen de simpatía, mucho menos de paz consigo mismo o felicidad, pero no demuestra la penumbra, la “mala onda” que muchos críticos enfatizan cuando se habla de este autor, te abre puertas a lugares que uno desconoce, te muestra planos o perspectivas nuevas, promueve la reflexión… es brillante. Sin más preámbulos les dejo esta charla de el caminante con su sombra:
La sombra – Hace mucho tiempo que no te oigo hablar, quiero ofrecerte la oportunidad de hacerlo.
El caminante - ¿Quién es? ¿Dónde habla? Parece mi propia voz, aunque más débil.
La sombra - ¿no te gusta tener la oportunidad de hablar?
El caminante – ¡Por Diós y por el resto de las cosas en que no creo! ¡La que habla es mi propia sombra! La estoy oyendo, pero no puedo creerlo.
La sombra – Supongamos que es así. No pienses más en eso. Todo habrá acabado dentro de una hora.
El caminante – Precisamente estaba pensando en eso cuando en un bosque cerca de Pisa vi unos camellos, primero dos y luego cinco.
La sombra – Será mejor que seamos pacientes con nosotros mismos, ahora que nuestra razón guarda silencio. De este modo, no usaremos palabras amargas en nuestra conversación ni nos pondremos evasivos si no nos entendemos. Si no se puede dar una respuesta completa, alcanza con decir algo, es la condición que pongo para charlar con alguien. En toda conversación larga, el más sabio dice por lo menos una locura y tres estupideces.
El caminante – Lo poco que exiges no es muy halagador para el que te escucha.
La sombra – ¿Tengo que adularte?
El caminante – Yo creía que la sombra del hombre era su vanidad, y que no haría esa pregunta.
La sombra – Si puede hablar, la vanidad del hombre no pregunta, como he hecho yo en dos oportunidades.
El caminante – He sido muy descortés contigo, querida sombra. Aún no te he dicho cuánto “me agrada” oírte, no solo verte. Ya sabes que la sombra me gusta tanto como la luz. Hace falta tanta luz como sombra para que un rostro sea bello, una palabra clara y un carácter bondadoso y firme. No solo no son enemigas, sino que se dan la mano amistosamente, y cuando desaparece la luz, la sombra se marcha detrás de ella.
La sombra – Yo detesto la noche tanto como tú; me gustan los hombres porque son discípulos de la luz, y me alegra la claridad que ilumina sus ojos cuando conocen y descubren. Yo soy la sombra que proyectan los objetos cuando cae sobre ellos el rayo solar de la ciencia.
El caminante – Creo que te he comprendido, aunque te expreses como lo hacen las sombras. Tienes razón: a veces los amigos como señal de inteligencia, intercambian palabras oscuras que para los demás son enigmas. Y nosotros somos buenos amigos. Basta de preámbulos. Pesan sobre mi alma cientos de preguntas y quizá disponga de poco tiempo para contestarlas. Consideremos rápida y tranquilamente de qué vamos a hablar.
La sombra – Las sombras son más tímidas que los hombres: supongo que no le dirás a nadie como se ha
desarrollado nuestra conversación.
El caminante - ¿Cómo se ha desarrollado nuestra conversación? ¡Evitemos diálogos largos! Si Platón hubiera escrito menos diálogos, a sus lectores les habría gustado más leerlo. Una conevrsación agradable se convierte, escrita y leída, en un cuadro en que las perspectivas son falsas: todo es demasiado largo o demasiado corto. Sin embargo, quizá publique algo en lo que estemos de acuerdo.
La sombra – Eso me basta: todos verán tus opiniones y nadie pensará en la sombra.
El caminante – Quizá te equivoques, amiga. Hasta ahora han creído ver más a mi sombra que a mí mismo en mis opiniones.
La sombra - ¿Más sombra que luz?¿Es posible?
El caminante – No te apresures y conserva la seriedad, porque mi primera cuestión la exige.
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